La última cena

La última cena

Remix


Uno de los primeros recuerdos que tengo, prácticamente desde que mi memoria alcanza, es estar en casa de mi tío jugando a la consola. Tenía el mando en las manos y esperaba sentado al borde del sofá a que él colocase el cartucho tras mi respuesta a su socorrida y habitual pregunta "¿a qué quieres jugar hoy?". Después, abría una caja que hoy en día debe estar polvorienta y sacaba un cartucho que distaba mucho de los que venían en las tiendas. La lista de opciones aparecía en blanco sobre verde en el display de la pantalla, y yo descendía por ellas, escogía un juego, y disfrutaba como el enano que era.


Esa posibilidad de probar casi cualquier cosa que quisiera (con la obvia censura de la figura de adulto responsable que ejercía mi tío) ha sido parte de la cultivación de una afición moderada por los videojuegos hoy en día y de mi transformación en un consumidor responsable y fiel… siempre que el trato por parte de la compañía sea el correcto.

A día de hoy, poseo una biblioteca de juegos de una envergadura considerable. Más de la mitad de ellos digitales, adquiridos cuando la oferta que se me realizaba era adecuada al producto que se ofertaba, pagando religiosamente (y gustosamente) hasta el último céntimo de su valor. Y aunque siempre cae un tiento a algún juego de manera poco lícita, estoy lejos de ser considerado lo que la industria llama “un pirata”: mis contribuciones al sostenimiento económico del medio (una generosidad que ha aumentado cada vez que me encontraba en presencia de la escena indie por sus pocos recursos) es mucho mayor que la media de jugadores de videojuegos regulares.

¿Por qué soy yo, pues, el fiel, el lector de noticias, el jugador que sigue las novedades con ávida atención, el que más sufre también de estos abusos? ¿Por qué la recompensa y las leyes que existen ahora y que se están tratando de promover van encaminadas a limitarme en mi consumo en vez de incentivarlo? Cada una de las copias que yo he adquirido, especialmente las digitales, no es “una copia menos que ellos han vendido”, y ni siquiera es “una copia menos en sus existencias”. Quizás, de hecho, sea todo lo contrario: la posibilidad de que, al degustar el producto, quiera adquirirlo a su precio de mercado tras descubrir lo merecedor que es de mi atención.

Ésta es la tesis en la que se mueve la última obra que he tenido ocasión de leer (devorar) sobre el turbio mundo de los derechos de autor y copyright en la actual era digital. Remix, se llama, y su subtítulo no podría sonar más somnífero y estrambótico: “Cultura de la remezcla y derechos de autor en el entorno digital”. Una traducción completamente arbitraria que no se parece a la original (“Making art and commerce thrive in the hybrid economy”), pero que, al igual que aquel, resume perfectamente el contenido que nos vamos a encontrar en la obra.

Lawrence Lessig, abogado de profesión, trata en Remix de una manera muy ligera y fácil de seguir para el lector neófito en estos asuntos todo el asunto de los derechos de autor y la propiedad intelectual. La obra es un repaso histórico al concepto de cultura, haciendo especial hincapié en cómo se ha tratado esta cultura desde su incipiente “apertura al mundo” en el siglo XX, en la que el acceso comenzó a masificarse, hasta nuestros días, en los que con la llegada de Internet la situación es de todo menos clara. Además de eso, da una magistral lección de economía y modelos de negocio en la sociedad de la información.

El autor ha estado durante la última década denunciando los extremismos de las empresas de copyright y los abusos de las grandes firmas de presuntos artistas que prácticamente, como dice en algún momento del texto, tratan de impedir que se pueda “cantar en la calle”.

Además de todo esto, Lessig es el principal impulsor de la Creative Commons, así como de varios departamentos dentro de la Universidad de Stanford, en la que da clases. En últimos años ha decidido centrarse en denunciar las corrupciones políticas, un tema que está bastante relacionado con el derecho informático que había estado tratando hasta la fecha.

Si os interesa mínimamente el tema de la cultura libre y la publicación (con todo lo que eso conlleva), debéis leer Remix. Es una primera aproximación al tema inmejorable.

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