La primera toma de contacto de
un espectador con un determinado programa de televisión son sus créditos
iniciales, su cabecera.
Tener una intro adecuada, atrayente y poderosa es sencillamente básico para
tener éxito. Sí, es cierto que luego unos créditos que no tengan un producto a
la altura tras ellos no sirven de nada, y no suele suceder al revés: por más
deleznables que sean los créditos iniciales de una obra maestra de la
televisión, ésta acabará siendo reconocida como tal.
Pero recrearnos en ello no
está mal.
La cabecera de esta entrada
está ilustrada con una de las secuencias de introducción más poderosas de la
historia de la televisión reciente. Cautivando a miles de millones, Juego de
Tronos ha sido un pelotazo incontestable que desde el primer minuto de metraje
consigue atrapar con esa forma tan sugerente de mostrarnos Poniente a través de
su secuencia inicial.
El motivo de la entrada, algo
más ligera y de divertimento que las anteriores, es mostrar el impacto que
puede tener en una cultura de LE (en términos de Lawrence Lessig,
Lectura/Escritura, referido a una comunidad que genera contenidos a través de
contenidos anteriores preexistentes). Los siguientes vídeos son algunas de las
versiones que se han hecho de la famosa cabecera:
No hay comentarios:
Publicar un comentario