La última cena

La última cena

El gran hotel budapest

  
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Antes de leer: Puede contener spoilers.

He de reconocer que hasta hace apenas unos días no conocía a Wes Anderson, aunque sí el título de alguna de sus películas. Es el caso de Moonrise Kingdom, que permanecía en mi larga lista de "películas por ver". Hoy, unos días después, ya he visto ambas y no he quedado para nada decepcionado. Sorprendido en el caso de una y satisfecho con la otra. Pero vayamos al grano y analicemos cada una en su entrada. Gran Hotel Budapest.
Como acostumbro, voy a empezar por la parte técnica. Me gusta la diferencia de colores del hotel, muy visible y destacada. Me refiero al contraste del rosado en los años 30 y naranja en los 60. La fotografía es muy directa, pero a la vez cambiante y muy titiritera, grabando a los personajes como si fueran marionetas. Esto se nota especialmente en la escena de la persecución en la nieve. Supone un aspecto muy cuidado.
Aparece también un rasgo que ya formaba parte de Moonrise Kingdom, los movimientos de cámara. Esos numerosos travellings y panorámicas que a veces llegan a unir escenarios en 360 grados, o que muestran partes de la escena que permanecían fuera de cámara. La banda sonora me ha gustado, y la música es en ocasiones la protagonista, por encima de todo lo demás.
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Llegamos a uno de los puntos críticos; los actores. Por lo general cumplen con su función, hacen un buen papel y no recuerdo a ninguno que se me hiciera poco creíble. Pero algunos de los actores elegidos no me gustan, no me convencen en el papel que interpretan. Es el caso de Edward Norton, que, reconociendo que es un gran actor, no me convence en el papel de oficial Nazi (ZZ, que viene siendo lo mismo).
Bill Murray apenas aparece, y esperaba más, dado que es uno de mis actores favoritos. Otro actor que para su papel sí me gusta, pero el personaje me sobra es el de Willem Dafoe (el matón con estilo de terminator).
En cuanto a guión, si he de ser sincero no me convence. Es una entretenida historia de aventuras, pero no me hace pensar mucho más que eso. Quiero decir, con Moonrise Kingdom la historia de amor entre el Scout y la hija de Bill Murray era más que creíble, te hacía sumergirte en ella. La historia del Grand Budapest no te sumerge, eres un espectador más, como Jude Law (También conocido como Doctor Watson).
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Hay momentos en los que la historia parece que intenta contar un cuento usando una narrativa de aventuras sin demasiado éxito. Contrasta el tono lúgubre de las escena o partes de la historia que piden solemnidad, por así decirlo, con el tono desenfadado de los personajes. Hasta el oficial de las SS es caricaturizado como un malo de película infantil.
La historia de amor entre el joven mozo del hotel y la panadera presenta una gran falta de sentimientos. Es fría, y ya no secundaria, si no terciaria, interrumpe la continuidad de la historia y el personaje femenino no enamora. No se crea un vínculo entre los personajes y el espectador. ¿Alguien me explica por qué la chica tiene México en una mejilla?
Algo que no viene muy a cuento pero que sin embargo ayuda a crear el clima de idealismo que se presencia en la época de los años 30 son los continuos versos de M. Gustave, que va contagiando al resto de personajes.
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Sin embargo, todo esto son nimiedades al lado de la película como concepto general. Entretiene, no es nada mala, es graciosa, no invita a pensar demasiado y sus personajes son carismáticos (aunque no en exceso). Quizás mi error haya sido verla justo después de Moonrise Kingdom.
El Gran Hotel Budapest gustará a los seguidores de Wes Anderson y a cualquier persona que no quiera pensar demasiado y disfrutar con una buena película de aventuras con una estética muy cuidada y estimulante a la vista.
7/10

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