La última cena

La última cena

Historia del videojuego

"Papu papu sentar mal el desayuno", "Chúpate esa", "Te pasé"... pocos somos los que podríamos leer estas frases sin poner el acento adecuado y sin tararear la machacona y, al tiempo, alegre melodía de uno de los juegos que ha marcado la historia de PlayStation: Crash Team Racing


Crash Bandicoot es un zorro creado por Naughty Dog que elevó el género de las plataformas a cotas que sólo Sonic había conseguido. Tras tres juegos llenos de mapas de carreras infernales, trampas, trucos y armas, llegaba su versión karting, un juego en el que la creación de la productora independiente se reunía junto a sus grandes amigos para salvar el mundo del malvado Nitros Oxide. 



De esta manera, comenzando por desde la simple playa, nos adentramos en un mundo en el que ganar cinco carreras para hacernos con la llave que nos de paso al siguiente mundo. De estas cinco carreras, cuatro eran contra nuestros amigos y, al tiempo, rivales, cada uno con sus puntos fuertes, pero también débiles. Pura y Polar eran las más rápidas, pero también las más frágiles, mientras Dingdile o Tyni Tiger eran mucho más lentos pero más resistentes. N Cortex era, sin duda alguna, el rival más completo y peligroso de Crash. 


Además, cada uno de ellos contaba con un circuito propio en el que destacaba. Aunque, si algún circuito era difícil, ese era el del jefe final de cada uno de los mundos. Para la memoria quedan Roo, a quien su locura no dejaba hablar y había que subtitularle, Papu Papu, al que su gordura sólo le dejaba moverse con facilidad en Pirámide Papu, un circuito con peligrosas plantas carnívoras, Komodo Joe y su ruta calurosa, sin duda uno de los trazados más difíciles del juego, y, por su puesto, Nitrous Oxide, el malo final al que hay que vencer para terminar la historia. 

Además, cada uno de ellos contaba con sus particulares armas que se iban complicando conforme avanzábamos mundos. Roo, tan sólo disponía de TNT con el que hacernos daño, sin embargo, Papu Papu ya lanzaba bombas a diestro y siniestro y Komodo Joe sabía, incluso, mandarlas hacia atrás. Pero si había alguien difícil ese era Nitrous Oxide. Su nave era un arma entera. Aprovechaba la última luz del semáforo para salir antes que tú y no cejaba en su empeño de hacer daño sembrando la pista de nitroglicerinas, Nitros o TNT, al tiempo que te mandaba misiles. 


Pero para enfrentarnos a todo esto teníamos el más potente amigo de nuestro lado. Rescatado de la saga de plataformas, el Uka Uka nos protegía de los ataques de los enemigos y nos enseñaba pequeños trucos con los que ganar tiempo, velocidad y ser más efectivo con nuestras armas. Así, siempre quedará en nuestro imaginario las 10 manzanas que mejoraban las armas, el súperderrape, los atajos y el súpersalto. 

Un dato curioso, esta especie de chamán tenía dos caras según a quien sirviera. En España, el que ayudaba a Crash se llamó Uka Uka, mientras que el que seguía las indicaciones de los personajes negativos era Aku Aku. Esto no es más que una traducción libre, ya que en las versiones anglosajonas el nombre era exactamente al contrario, Aku Aku para los buenos y Uka Uka para los malos. 


Pero si algo bueno tenía el juego es que una vez derrotado a Nitorus Oxide éste no se acababa. El modo contrarreloj y las gemas escondían personajes nuevos a desbloquear, y el modo pelea era el más divertido para disfrutar en compañía. Dos mapas en forma de laberinto donde hasta cuatro amigos a pantalla partida trataban de destruirse unos a otros. 

No busques en este juegos gráficos o una historia con un guión elaborado, tan sólo disfruta de hora inacabables de juego, todo un punto extra para un título que cumple ahora 15 años. Si tienes la PlayStation 3 o PlayStation 4 no dudes en bajártelo porque éste es uno de los videojuegos que no puede faltar en tu casa. 
Gracias Naughty Dog, pero, sobre todo, gracias Crash Bandicoot. 


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